LA BOLA DE FUEGO

Dr. Édgar Colmenares del Valle

Academia Venezolana de la Lengua

-La historia de la Bola de fuego o Bolaefuego es la misma en todas partes. La de un alma pecadora que al morir fue convertida en fuego y está condenada a vagar eternamente. Por esta razón, en algunas regiones, se le conoce como la Candileja. Sale en verano, en medio de la oscuridad de la noche y de la soledad de los campos. A lo lejos, parece una pelota de color rojo candela que se mueve rápidamente en diferentes direcciones y llega un momento en que se aproxima a la persona que la contempla. De cerca, dicen algunas personas que la han visto, es como un esqueleto humano empequeñecido, pero con ojos, boca y nariz en medio de una llamarada redonda e hipnotizante. También dicen que se le oye el latido del corazón. La que a mí me asustó en plena medianoche no era así.

-La leyenda se cuenta particularmente en los llanos venezolanos y colombianos, en algunas regiones peruanas, salvadoreñas y mexicanas y vaya usted a saber en cuántos lugares más. Parece que siempre sale en verano y va y viene de un lado a otro. Hay quienes afirman que son dos, como si fueran almas gemelas. En cada sitio tiene su propio origen, su propia explicación, y son varias las maneras que se utilizan para alejarla y evitar que aterrorice o incendie a las personas que se topan con ella. Yo iba a caballo cuando ella trató de llevarme, pero tan pronto la vi la reconocí y cogí la soga y me la llevé a rastras un buen pedazo.

(Imagen bajada de: El periodiquito )

-Yo, después de haberla visto, me pregunto: ¿A quién perteneció esa alma pecadora? ¿Cuál fue su pecado? ¿Qué hace la gente para correrla? Yo la espanté poniéndome la camisa al revés. Pero, después supe que hay que maldecirla… Algunos y que le rezan… Otros y que le disparan. Pero… ¿fue verdad que la vi? ¿o es que todavía yo estaba borracho? ¿Y cómo es eso que he oído decir que son fuegos fatuos? ¿Es una o son dos? No, ya yo no estaba borracho, yo recuerdo todo perfectamente. Yo venía de una fiesta, agua abajo, íngrimo y solo, en un bote, por todo el medio del río, cuando comencé a verla por la orilla izquierda y de golpe por la derecha, y así estuvo de un lado a otro hasta que se me vino de frente y al pasarme cerca me entró un calorón y me bañé en sudor. En ese momento me di cuenta de que era la Bolaefuego y ahí mismo recordé un cuento que le había oído a mi abuela. Se alejó un buen pedazo, dio una vuelta en redondo y se me vino de nuevo de frente. Mientras ella iba y regresaba, me quité la camisa, la exprimí y me la puse al revés. ¡Santo remedio! La seguí con la mirada, hasta que se perdió en la distancia.

-Y… ¿qué les parece si entre todos nosotros tejemos las historias que hemos oído o que hemos leído? ¿De acuerdo? Entonces, yo mismo comienzo. Yo oí decir que la Bolaefuego es el espíritu errante de un obispo que llegó en tiempos de la Colonia y con el cuento de la salvación de las almas se fornicaba a todas las indias y a todas las negras que tenía en su casa como esclavas. Se le olvidó el sexto de los diez mandamientos de su religión. Dicen que regó hijos por todas partes. Muchos aseguran que se murió fornicando con una de sus hijas. Para ese momento ya el Papa lo había excomulgado y hasta el día de hoy todavía anda penando. También me han contado que es el espectro de una mujer que descuartizó a su madre y, al morir, fue regresada del infierno convertida en una bola de fuego por el propio Diablo y condenada a vagar eternamente. También déjenme decirles, antes de que tú tomes la palabra, que son dos mujeres hermanas y madres de varios hijos de un mismo padre que se pelearon por ese marido y se maldijeron hasta el cansancio. En plena pelea, se les apareció el Diablo y las convirtió en bolas de fuego. ¿Cuál historia te sabes tú?

-La que a mí me asustó en plena medianoche era como una pelota del tamaño del círculo que San Fernando, rey de España, sostiene en su mano izquierda. Ahora me he enterado de que para correrla también sirve llevar un cabo de soga a rastras o acostarse bocabajo. Lo más raro es que dicen que no le gustan los rezos y que en vez de rezarla es mejor maldecirla e insultarla. Yo sé que ella existe, yo la he visto, lo que no sé si es verdad es que sea el espíritu de una mujer que una vez yo no sé dónde quemaron junto con sus hijos.

-En una de las dos historias que yo me sé, se cuenta que una madre, sin que se sepa muy bien el porqué, le hendió la cabeza de un solo hachazo al menor de sus dos hijos el día que éste cumplió 15 años. Entonces, Dios mismo se le apareció y la condenó a que su corazón, convertido en una bola de fuego, deambulara por siempre como si estuviera vivo. En la otra historia se cuenta que ese espanto, y yo digo que es un espanto y no un espíritu, resultó de una pelea a machetazos entre dos compadres que se apreciaron mucho hasta el día que discutieron por el lindero de sus hatos. La pelea y que duró todo el día y ya a punto del anochecer, cuando ya ambos compadres estaban muy heridos y casi exhaustos, de un encontronazo entre los dos machetes saltó una chispa y los dos cayeron muertos. Esa chispa, de inmediato, se convirtió en la Bolaefuego.

-De la primera historia que tú acabas de contar, yo me sé el resto. Esa mujer, la mamá de los dos muchachos, era una mujer muy bonita y se llamaba Candelaria. Pero lo que tenía de bonita, lo tenía de celosa. Y ella se casó con Esteban y tuvieron esos dos hijos. Uno era dos años mayor que el otro. Un día, Esteban iba para una fiesta y no quería llevarla. Y entonces, discutieron fuertemente y en medio de la discusión, ella, sin pensarlo dos veces, en presencia de sus hijos, le clavó un hacha a Esteban en la cabeza y lo mató y obligó a sus hijos a que la ayudaran a enterrar el cadáver. ¡Nooo!, no se asombren ni se asusten. Ahora viene la parte más cumbre y más cruel de esta historia. Candelaria no se volvió a casar y cuando el mayor de los dos muchachos cumplió 15 años, lo hizo su amante y cuando el menor cumplió sus 15, ella quiso hacer lo mismo que había hecho con el primero. ¿Qué tal? ¿Qué les parece? Pero el muchacho se negó. Fue entonces cuando ella, enfurecida y cegada por la rabia, le metió el hachazo por la cabeza. El resto de la historia es idéntico. Eso explica porque ella prefiere asustar a los jóvenes. Aunque de vez en cuando se busca un viejo amoroso como yo.

-Denme la palabra otra vez. Yo dejé una pregunta en el aire y hasta ahora nadie la ha contestado. Y, además, yo quiero contar lo que me contaron días después de que yo conté mi cuento de cuando iba a medianoche por el río. La Bolaefuego, me dijeron, y que son dos almas en una. Una dentro de la otra. Y que fue que un compadre y su comadre se olvidaron del santo sacramento que había entre ellos y una noche mientras fornicaban se soltó una tempestad y les cayó un rayo que los convirtió en una única bola de fuego que se alejó encendida en medio del aguacero que se desató. Ahora vuelvo a lo mismo ¿cómo es eso que he oído decir que las bolas de fuego son fuegos fatuos?

-Ya va, compañero. Aguante ganas. Acuérdese de que los cuentos de misterio y de espantos y aparecidos no se aclaran de un solo golpe. También son cuentos de suspenso. De modo que antes de que te respondamos, vamos a oír a este amigo que viene de otras tierras y nos trae otra historia. Te adelanto que, junto con los fuegos fatuos, vamos a hablar del Tirano Aguirre. Pero antes, vamos a oír al Ruiseñor de Atamaica, Nelson Morales, cantándonos una versión muy peculiar de la Bola de fuego:

-LaBolaefuego es el alma de un millonario muy codicioso que pactó con el Diablo para tener más dinero. Un día, a pesar de que no tenía descendientes ni esposa, vendió su alma y las almas de su familia al Diablo. Creyéndose más listo que el Demonio entregó como familia a dos de sus sirvientas. El Diablo, al darse cuenta del engaño, se llevó las almas de las dos sirvientas y las convirtió en bolas de fuego. A él, no le cobró nunca la cuenta. Pero, cada noche, antes de que muriera y fuera recibido por el mismísimo Satanás en las puertas del Infierno, se le aparecían las dos bolas de fuego bailando a su alrededor. No lo dejaban dormir y lo obligaban a entregarles dinero para pagar la deuda que él tenía con el Diablo. En medio del baile, ellas también le pedían que las salvara. Y así fue durante cierto tiempo. Con ellas yendo y viniendo hasta arruinarlo y enloquecerlo. Y por ahí andan todavía esas dos almas, en danza macabra, como dos llamaradas buscando a los que tienen deuda con Don Sata.

-Ya va, ya va, antes de que contemos la historia relacionada con el Tirano Aguirre y los fuegos fatuos, que creo que es la que viene ahora, yo quiero decir lo siguiente: en Los ojos de Viuda yo encontré una alusión que tú haces a la Bolaefuego. Es parte de las muchas historias, aparentemente reales, que ahí tú novelas. Yo la voy a leer y luego tú nos explicas qué tiene que ver el Tirano Aguirre con la Bolaefuego, la Bolaefuego con los fuegos fatuos y qué hay de cierto de que existe un corrío dedicado a los tres.

Me contaste que andabas de noche matando chigüires, escondido de la Guardia, y te salió la Bolaefuego y le soltaste un tiro con la escopeta de mi tío Rafael y te digo que cuando veo es que ese candelorio se me viene encima y me chamusca las mechas como la vez aquella que con la misma escopeta mi tío Rafael me echó un tiro con pólvora y con tacos de mecate para que me montara, en pelo con la cabeza patrás, viéndole el rabo, en el toropadrote, y echo a correr, vale, yo que soy tan macho…

Y entonces, cuando le soltó el otro y la quemó, porque tú sabes que yo soy fino, con la bala que le había sacado a la máquina de moler, la Corona aquella que tú le diste a doña María Carreño, ella se mete por un barotal y empieza esa jurga y que a darme vueltas, y yo y que el coño e tu madre, y ella y que el coño e la tuya, el coñoetumadre, elcoñoelatuya, el coñoetumadre, elcoñoelatuya, y menos mal que en ese momento me acuerdo de Maríasantísima y por ahí mismo se fue, sin rumbo baquiano, rezándole a María Santísima.

-Bien. Vamos a lo otro. Hay personas que afirman que la Bolaefuego es un fuego fatuo. Y dicen que los fuegos fatuos son luces nocturnas producidas por la inflamación de ciertos gases que se originan en sustancias animales o vegetales en putrefacción. Esta explicación viene, aparentemente, de científicos y de los que no creen en espantos, ni en aparecidos, ni en almas en pena. Menos en espíritus errantes convertidos en bolas de fuego. También se dice que esta luz, que en Argentina y en Uruguay, según tengo entendido, se identifica con la leyenda de la Luz mala, se produce por la fricción de dos corrientes de aire que se desplazan velozmente en sentidos opuestos. La Luz mala, al igual que la Bolaefuego, viene de ultratumba y, por supuesto, es un alma en pena a quien se le cerraron las puertas del cielo. Finalmente, dicen los incrédulos, la Bolaefuego es una ilusión óptica procedente del reflejo del sol en las sabanas tostadas por el verano. Pero el cuento se endereza y otra vez se hace bonito y misterioso cuando el fuego fatuo se convierte en el alma del Tirano Aguirre y todo, como en el principio, vuelve a ser la Bolaefuego. Todo converge hacia un único fenómeno. Pero, antes de que recordemos quién fue el Tirano Aguirre, vamos a agregar que hay muchos pueblos en donde estas luces, llamadas luces de muertos, indican el lugar donde alguien dejó un tesoro enterrado y ahora anda penando. Es el muerto que le sale a una persona para darle esa botija llena de monedas de oro que dejó enterrada, a cambio de que esa persona lo saque de penas.

– ¿Y Aguirre?

(Imagen bajada de: AminoApps )

-Lope de Aguirre murió en octubre de 1561. En Barquisimeto. De un tiro que le dio uno de sus soldados por petición del mismo Aguirre. Se cuenta que llegó al Perú procedente de Sevilla hacia 1536 o 1537 y, además, que nació entre 1511 y 1515 en el Valle de Araoz perteneciente entonces al Reino de Castilla. Después de una larga lista de aventuras y atrocidades, llegó a Venezuela en 1560 como integrante de la expedición que navegó el río Marañón. Desde entonces hasta su muerte, fue un verdadero azote que saqueó y atemorizó permanentemente una buena parte del territorio venezolano. Se le conoce también con los apodos de Aguirre el Loco, Aguirre el Peregrino y Aguirre el Príncipe de la Libertad. Este último a raíz de su actitud de rebelión en determinado momento frente a la Corona española. Entre muchos de sus crímenes se cuenta el de su propia hija. Al morir, le cortaron la cabeza y el resto de su cuerpo fue descuartizado y arrojado como comida a los perros. Desde entonces su alma, perversa y maligna aún en el Más allá, se convirtió en símbolo de lo infernal, en un fuego fantasmagórico que unos llaman fuegos fatuos y otros la Bolefuego.

-Y… ¿qué hay del corrío?

-Sí, el corrío existe. Hay una versión que recogió Arístides Rojas. Y yo no sé si ustedes saben que Arístides Rojas y su hermano Marco Aurelio eran los dueños de la Editorial que en 1871 por vez primera y yo no sé hasta cuándo, publicó el almanaque de Rojas Hermanos. Oigamos el poema:

LA BOLA DE FUEGO

(Versión de Arístides Rojas)

(1826 – 1894)

En las sabanas de Apure
cuando está la noche obscura
en forma de bola é fuego
sale ardiendo una criatura

Ya se estira, ya se encoge;
se hace larga y es redonda,
y se mete en una mata
y entra y sale muy oronda.

Aquella es un alma en pena
y su estado lastimoso,
le cause mucha tristeza
al corazón que es piadoso

Es el alma de un tirano
que nació cuando la guerra
le quitó a los pobres indios
sus mujeres y su tierra.

En castigo de sus culpas
anda por esas sabanas
con las costillas ardiendo
y doblando una campana.

Persigue a los caminantes,
vence a la espada al más diestro,
pero huye del que le reza
su Salve y su Padre nuestro.

Con la señal de la cruz
se retira del camino,
huye si uno la maldice
y prosigue su destino.

Mucho sufre la alma en pena
y aparece si es llamada,
en los viernes de cuaresma
y un martes de madrugada.

El que muy cerca la mira,
de la bestia cae privado,
y se le encarama en la anca
sí es un hombre condenado.

Dicen que mató su hija
ese tirano maldito,
y le dio candela a un pueblo
y maldijo a Jesucristo.

Que no dejó descendencia
pues de toda la familia,
que era mucha en aquel tiempo,
no quedó ni la semilla.

Dejó un tesoro enterrado,
nadie sabe dónde está,
el que le hable al alma en pena
el tesoro encontrará.

Que salga un hombre valiente
esta noche a la sabana,
que le hable a la bola de fuego
y será rico mañana.

-Con el título de “Corrío de la Bolefuego”, yo tengo un joropo cantado por Javier Aldana que narra el encuentro de un llanero con una dama que resultó ser la Bolaefuego:

Intérprete: Javier Aldana.

-A propósito de las leyendas del Tirano Aguirre, la Bolaefuego, Juan Machete, la Llorona y la Sayona, entre otras, yo he observado que en determinados momentos, sobre todo a través de la música, la literatura y el cine, se produce en ellas una retroalimentación que las incorpora a un determinado movimiento cultural o artístico contemporáneo. Pongo como ejemplo el caso del músico y compositor Paul Gillman quien, en el marco de la música rock, ha producido una serie de composiciones dedicadas a los personajes de varias leyendas. Hoy, para el Tirano Aguirre y para la Bolaefuego, además de un corrío decimonónico y de romances, coplas, pasajes y joropos, hay un espacio en el heavy metal. Igualmente para la Sayona, la Llorona, el Silbón, Juan Machete y el Dr, Knoche, un médico alemán que protagoniza una leyenda urbana de características muy especiales. Como todo es pensable, oigamos y veamos al otrora temido Tirano Aguirre y a la no menos temible Bolaefuego vacilándose su propia canción en un concierto de música rock. Tanto la  Bolaefuego como el Tirano Aguirre tienen dos formatos. En uno de ellos, al comienzo, se incluye una síntesis de la leyenda narrada por Porfirio Torres y luego la canción. En el otro, se presenta sólo la canción.

(Intérprete: Paul Gillman)

-De mi parte, para despedirme, déjenme decirles que también en Internet hay una versión dramatizada de la Bolaefuego producida por el Canal 13 de Colombia:

-Bien… Una vez más, gracias por habernos acompañado. Vamos a cerrar este diálogo con la lectura de un relato escrito expresamente para este encuentro, por nuestro hermano Antonio Vera. En él, Antonio, quien es una memoria viva de la tradición folklórica del llano apureño, nos recrea su encuentro con la Bolaefuego. Es, en consecuencia, un texto testimonial en que se cuenta, una vez más, la aparición de uno de los tantos espantos que deambulan por las sabanas de Apure y por otras regiones. El texto, además, cobra cierta importancia toponímica al reconstruir el periplo que se hacía durante el invierno para ir desde San Fernando a Capanaparo.

-Les voy a contar como fue mi primera experiencia con la Bola de Fuego. Corrían los días finales del mes de Julio del año 1967 y yo mostraba triunfante mi certificado de 6to grado. En ese momento, llegó a mi casa mi hermana Celia que vivía a orillas del río Capanaparo, en un sitio llamado La Esmeralda. Ella, como premio a mi proeza de haber salido de la Escuela primaria, me ofreció que fuera a pasar las vacaciones escolares con ellos. Para esa época, no había carretera y todo eso estaba inundado. Había que trasladarse en canoas con motores fuera de borda. A mí me pareció estupenda la idea para saciar mi espíritu aventurero de muchacho y el siguiente fin de semana íbamos rumbo al fundo. Salimos del puerto El Picacho de San Pedro en San Fernando de Apure. Navegamos agua abajo y fuimos a dormir a Boca Apure que es donde desemboca el río Apure en el Orinoco. El 2do día navegamos remontando el río Orinoco y fuimos a dormir a La Boca de los Caimanes, nombre con que se conoce la desembocadura del río Capanaparo en el Orinoco. El 3er día, luego de remontar durante 6 horas el Capanaparo, llegamos al fundo donde vivían mi hermana Celia, que era enfermera en la zona, y su esposo José Vicente Pérez, que trabajaba en Malariología y era experto en la fumigación con DDT. Todo iba a la perfección, hasta el día que a mi cuñado se le ocurrió la idea de que yo lo acompañara a una zona muy distante donde él tenía que ir a fumigar unas casas donde había chipos.

-Quien dijo miedo -le dije.

-Salimos después de almuerzo -me contestó.

Llegamos al sitio, fumigó y emprendimos el regreso como a las 5 de la tarde. Andábamos en un Jeep Willis, capó bajito de su propiedad que, según él, era de la 2da guerra  mundial. Lo cierto fue que aquel carro empezó a hacer ruidos extraños, nos paramos a revisar y era que se habían roto las bases del motor… y nosotros accidentados en mitad de esa sábana lejos del monte más cercano. A él, que también era mecánico, se le ocurrió la idea de que yo fuera al monte a cortar un palo mientras el levantaba el motor para amarrarlo con un mecate que cargábamos. Yo fui y vine con la vara cortada, pero ya estaba oscureciendo y entre la poca luz y la plaga logramos solventar la situación y arrancamos para la casa como a las ocho y media de la noche. Yo iba cansado y me iba dormitando cuando de pronto en aquella oscuridad vimos una luz roja en la orilla del camino, como a 100 metros de nosotros y de paso del lado mío.

El me alertó, mejor dicho me despertó y me dijo:

-Mire… mire.

Yo, ingenuamente, le pregunté:

-¿Que?

-¿Cómo que qué? La bolaefuego.

Mi primera reacción fue volarle encima y abrazarlo, pero me armé de valor y le pregunté:

-¿Y ahora?

-Ojalá no nos vaya a perder ese demonio.

Les confieso que aquel objeto rojo, primero se veía como el stop de un camión y se iba agrandando y crecía como a metro y medio de diámetro, como cuando uno ve una luna muy grande, pero roja, ahí daba la sensación de que se estaba acercando, volvía a ponerse pequeña y hacía círculos en el aire y salía dando unos saltos gigantescos en esa oscuridad hasta que desaparecía y al minuto volvía a aparecer de nuevo, estuvimos en eso yo creo que como media hora, hasta que a mi cuñado se le ocurrió la idea de rezarle, según él, para que se acercara y después maldecirla para que se fuera, y así fue.

Tan pronto como desapareció aquel espanto, vimos una luz blanca en dirección a nosotros.

-¿Y ahora qué vaina es esa? -preguntó mi cuñado.

Era mi hermana Celia que había conocido el Jeep y vino a toparnos con una linterna porque según ella, teníamos más de media hora dándole vueltas a la casa con el Jeep.

Esa noche, yo casi no dormí… Del susto…

Gracias, Antonio, por tu colaboración. Y… como les dije, con esto cerramos. Crean ustedes en lo que vean. O en lo que quieran creer.

-Yo espero que a mí no me vuelva a salir.

ECV/.-

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Volver arriba