¡APUREÑO SOY! ¡DE SAN FERNANDO!

Soy de Apure


Dr. Édgar Colmenares del Valle

Academia Venezolana de la Lengua


 

DIÁLOGO CON EULER NARVÁEZ

 -Euler, como profesional universitario, tú has distribuido tu actividad, principalmente, Profesor Euler entre la Docencia y el Derecho. Eres Profesor egresado de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador y abogado graduado en la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales. Además, en la Universidad de Carabobo, te graduaste de Consultor Técnico en Criminalística y tienes Diplomados en Derecho de Familia, Derecho Procesal Penal y Derecho Procesal Laboral. Una carrera, sin duda, académicamente brillante. Pero, además, eres músico y apureño de pura cepa y vieja y noble estirpe. Como los buenos vinos. Sobre esta última afirmación, me gustaría que comenzáramos este diálogo con dos preguntas resumidas en la frase Tú y la música. La primera es: ¿Dónde nació Euler José Narváez Guerrero?

 

-Al igual que tú, soy apureño, nacido y criado en San Fernando, nuestro pueblo. A mi tierra, por todo lo que ella representa como ícono del llanero venezolano y como símbolo histórico de nuestra guerra de Independencia y nuestra identidad, le compuse una letra con música de Zumba que zumba que me gustaría que la oyéramos antes de responderte esta primera pregunta.

 

Ahora te diré que yo nací el primero de Octubre de 1949, en la calle Ayacucho N° 03, esquina La Esmeralda, en San Fernando de Apure, como ya te dije. Soy hijo de María Magdalena Guerrero Rodríguez y José Guadalupe Narváez Colmenares. Mi infancia transcurrió entre el campo y la ciudad, ya que en vacaciones me iba con mi madre y mis hermanos, Argenis y Amalia, a compartir las faenas típicas del llano venezolano, en Cañafístola, Apure adentro en sabanas de La Candelaria.

En San Fernando, además de cursar los estudios de primaria y secundaria, ayudaba en las tareas del hogar. San Fernando era entonces un pueblo casi rural y faenas como pilar maíz, moler café, cocinar con leña eran típicas de esa época, tocándome lidiar con ellas. Era un pueblo tranquilo, bucólico, de costumbres sanas que poco a poco se fueron transformando. Ahí transcurrieron mi infancia y mi juventud, de una manera imposible de olvidar. De aprendizaje para la vida. Algo que recuerdo con agrado y hasta con melancolía, son las serenatas que dábamos de ventana en ventana, en ese Apure de ayer.

-Antes de que continúes, déjame decirte que en esta conversación intercalaremos algunas de tus creaciones artísticas y, además, unas tres piezas del repertorio musical dedicado al sentimiento apureño. Esta es la primera. Con letra del poeta Germán Fleitas Beroes y música de Juan Vicente Torrealba.

SAN FERNANDO – MARISELA Y LOS TORREALBEROS

-Sin duda, un clásico de la primera época de la música torrealbera. Continuando… te diré que como docente, trabajé en el  Ciclo Básico Ignacia Rodríguez de Mayol, en la Unidad Educativa Clarisa Esté de Trejo, en el Liceo Lazo Martí,  en el Ciclo Básico Julio de Armas del cual fui Director y en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL), núcleo Apure. También fui Coordinador del Parasistema Luis Márquez García; Fundador y Director de la División de Apoyo Profesional, de la Policía del Estado Apure; Fundador y Coordinador de la “Universidad Nacional Experimental de La Seguridad (UNES), núcleo Apure. Y locutor y animador de TV.

En efecto, soy locutor profesional MTC, certificado 25.936. Dieciséis años de experiencia en radio, con el programa “Horizonte Femenino”, por Famosa 90.3 F.M. También conduje durante dos años el programa “Actualidad Policial” por CONTACTV, en San Fernando de Apure. Además, fui Presidente del Colegio de Profesores de Venezuela, seccional Apure, y Presidente de la Federación Nacional de los Trabajadores de la Educación (FENATEV). Y hubo una época en que levantaba pesas y fui campeón nacional Máster III, por el estado Apure.

-La segunda pregunta, como ya dijimos, tiene que ver con la música. Concretamente, con tus primeros pasos por ese mundo maravilloso de la melodía, el ritmo y la armonía. Pero, antes, por simple curiosidad mía, quiero preguntarte: ¿Fuiste bueno en matemática?

-Nada que ver. Nunca fui bueno en matemática. Supongo que eso me lo preguntas porque me llamo Euler. Bueno, te cuento que ese nombre me lo puso mi abuelo paterno José Teodoro Narváez por el gran matemático y físico suizo Leonard Euler, de quien se dice que fue el  principal matemático de todo el siglo XVIII y uno de los más grandes en toda la Historia de las ciencias. A él, entre otros méritos como el de ser el creador del Teorema de Euler, se le reconoce por sus estudios en otras áreas como la mecánica, la óptica y la astronomía. A propósito de su particular y exhaustiva sabiduría, se cuenta que Laplace decía: Lean a Euler, lean a Euler, él es el maestro de todos nosotros. Entonces, mi mamá, como veía que yo no progresaba en matemática, un día me dijo: -Hijo, tú lo que vas a tener que hacer es aprender a contar hasta diez, para que te ganes la vida como réferi de boxeo. Menos mal que la vocación por la música me llegó temprano. Esta cualidad, supongo, viene también de mi abuelo José Teodoro, quien era ejecutante del cuatro y la mandolina. Mi padre, Lupe Narváez, cantaba y contrapunteaba al pie del arpa. Comencé desde niño a tocar con instrumentos rudimentarios y alguno que otro cuatro que me prestaban eventualmente. En el Liceo siempre estaba presente como cuatrista en los conjuntos de aguinaldos o en cualquier otra actividad cultural. A los 13 años, por esas cosas del destino, don Miguel Siso, propietario y director del Combo Renacimiento, estaba en un ensayo, los cuales yo no me perdía por nada. Ese día faltó el percusionista, que tocaba las congas o tumbadoras, y don Miguel me preguntó si yo podía tocarlas. Lo hice de tal manera que me aceptaron como músico de  la agrupación. Posteriormente, fui contratado para otra agrupación de mayor jerarquía musical, el Combo Sonorámico, una agrupación dirigida por el excelente músico y maestro Nelson Amadeo Hernández, quien tiempo después se fue a New York y llegó a formar parte de la excelente agrupación musical de Willie Colón.

-Euler, en algún momento, he hablado con varios de nuestros grandes ejecutantes del arpa, del cuatro, la bandola y la mandolina, entre otros de esos instrumentos que se asocian a la música popular, a ese sentimiento que se identifica con lo regional, con lo nuestro, con la idiosincrasia. A esos músicos, siempre les preguntó ¿cómo aprendiste a tocar?, ¿quién te enseñó? La respuesta es la misma: -Aprendí solo, viendo a… Y dicen un nombre que frecuentemente nos resulta desconocido. Así me sucedió con Manuel Luna, con Omar Moreno, con Urbino Ruiz, con Jacobo Gutiérrez y con Carmelo Araca para citarte los que recuerdo en este momento. Te pregunto: Y tú, ¿cómo aprendiste?

-Yo cursé estudios de teoría y solfeo en la Escuela de música Antonio Estévez. Pero nada más que un año. En esos días, tus propios familiares te desalentaban y no te apoyaban. Era una época muy difícil para estudiar música, sobre todo en la provincia. Te decían: “Tú lo que vas a ser es un borracho, como todo músico”. Había un contraste en mis calificaciones, ya que las de Música eran sobresalientes y las del liceo, mediocres. Sobre todo, las de matemática. Sin embargo, la vocación pudo más que el desaliento y seguí aprendiendo de manera autodidacta a tocar otros instrumentos, como la mandolina, la guitarra y el teclado. No soy experto en ninguno de ellos, como por ejemplo, los grandes ejecutantes del cuatro: Cheo Hurtado, el Pollo Brito o Jorge Glem,  a quienes admiro. Ejecutar estos instrumentos  me ha permitido gratos momentos de relax y, sobre todo, interactuar con músicos profesionales y aprender un poco más de ellos.

-Has nombrado a tres de nuestros máximos exponentes del cuatro, un instrumento que, sin duda, es un integrante más de la gran familia venezolana. Por todo el país, en casi todas las casas hay un cuatro y vaya usted a saber cuántos cuatristas. Te pregunto: -Además de los ya nombrados, ¿recuerdas a alguien más?

-Por supuesto, a Hernán Gamboa, lamentablemente fallecido, quien nos dejó un legado único como integrante fundador del Serenata Guayanesa, como excelente cuatrista y, además, como musicalizador e intérprete de varios poemas de nuestros más reconocidos poetas.

 

 

-Y no olvidemos esta trilogía que forma parte de nuestra historia musical, tres grandes maestros del cuatro: Jacinto Pérez, Fredy Reina y Tomás Montilla.

-Así es, Édgar. Sin duda alguna. Por cierto, a propósito de este tema, quiero contarte que la primera vez que oí tocar el cuatro a Cheo Hurtado, pasé mucho tiempo sin agarrar ese instrumento y me decía a mí mismo: –¡Verga!, yo no llego ni a aprendiz del cuatro. ¡Oh, vergüenza! -como decía Carmelo Araca. Pero, porfiado como soy, lo mismo que Juan Hilario, el de la leyenda, seguí irrespetándolos hasta la fecha.

-Tengo entendido que has fundado diferentes grupos musicales.

-Sí. En Elorza, donde me inicié como docente, en el Ciclo Básico “Ignacia Rodríguez de Mayol”, en el año 1971, fundé una agrupación bailable denominada Grupo Pentagrama, con jóvenes de allí y los siguientes instrumentos: Guitarra eléctrica, Luis Polanco; Bajo, Euler Narváez; Timbales, Juan Aguilera; Tumbadoras, José Esteban Caballero; Güiro, José Delfín Mendoza. El cantante era Felipe Palacios.

Este grupo tiene connotaciones históricas. Primero, por la osadía de formar y dirigir un grupo musical sin leer música. Todo lo ejecutábamos de oído y, segundo, porque creo que este ha sido el único grupo musical bailable local, de que tenga conocimiento. Llegamos, incluso, a tocar unas fiestas patronales de esa población, lo que marca un hito porque para esas fiestas siempre llevaban algún grupo de San Cristóbal, del Táchira. Lo que hice en ese momento fue reforzar el grupo con dos trompetistas que llevé de San Fernando, los maestros Fernando Farfán y Cabo Luis, ambos ya desaparecidos, a quienes conocía porque tocábamos juntos en varias agrupaciones. En esta foto, tomada en Arichuna en unas fiestas patronales, Fernando es el que está detrás, de pie, con la trompeta en la mano, al lado del maestro Chirinos que tocaba el clarinete. Cabo Luis es el que está sentado al lado derecho. Al lado izquierdo está Nelson Hernández y al centro la reina de las fiestas. Sonábamos tipo sonora. Debo agregar que yo tocaba el bajo, que es un instrumento que además de marcar el ritmo, lleva toda la armonía de la música. Nunca lo había hecho y me orienté por los acordes de la guitarra.

También en Elorza, junto con el Prof. Felipe Palacios, que es un excelente tenor, organizamos un dueto, emulando a uno que estaba de moda para la época, el Dueto Criollísimo. Nuestro dueto fue bautizado por el Prof. Ramón Zerpa, quien conducía un programa radial en La Voz de Apure, en una presentación que realizamos allí, como el Dueto Apureñísimo. Felipe también era la voz, en el Grupo Pentagrama.

Al llegar a la Clarisa Esté de Trejo, en San Fernando, forme parte de los organizadores de la estudiantina de ese plantel. Paralelamente organicé con el Licenciado Ricardo Franco Rotundo, otro grupo de cuerdas al cual le di el mismo nombre del que tenía en Elorza, Pentagrama. Estaba conformado por puros pesos pesados de la música que habían sido alumnos del maestro Carmelo Araca y fundadores de la Orquesta sinfónica núcleo Apure. Al violín estaba el maestro Marco Liscano; primera y segunda mandolinas, Ricardo Franco y yo; al cuatro, el maestro Rafael Kiko Mota y en la guitarra, el maestro Aular Piñero. Este equipo también formaba parte del orfeón de la Zona Educativa.

-Además del abuelo José Teodoro Narváez, ¿ha habido otros músicos en tu familia?

-Sí. De la descendencia hay dos hijos que se han identificado con el arte musical, Euler Javier, ya fallecido, que era un excelente maraquero y Hugo Rafael, que es músico profesional, en el cual veo lo que yo no pude realizar. Hugo estudió música desde los siete años en el Sistema de Orquestas Sinfónicas y llegó a ser primer trombón de la Orquesta Sinfónica Venezuela, agrupación que fue fundada por el maestro Vicente Emilio Sojo. Ocupó ese sitial con solo 22 años. Tocó como músico emergente con las principales orquestas del país: Dimensión Latina, Adolescentes, Roberto Antonio, Los Cadillacs y otros. Actualmente se encuentra en la Republica Dominicana ejerciendo su arte. En una de estas dos fotos que vamos a ver a continuación, él aparece con Cheo Hurtado y en la otra estamos él y yo tocando en un concierto en la Iglesia de Nuestra Señora del Valle en San Fernando.

En  República Dominicana, había sido contratado para acompañar al excelente grupo vocal Italiano Il Divo, quien daría un concierto en la isla. Lamentablemente, por razones que no conocemos, el concierto fue suspendido.

-Junto con Hugo, ¿quiénes más integran tu grupo familiar?

-Mi esposa Marisol, Marisol Licone, tres hijas y seis nietos. Las hijas son: Jenny Verónica, Jéssica Isabel y Fanny Coromoto. Los nietos son: Alicia, Ricardo, Katherine, Antonieta, Fernando y Euler Santiago. Y, además, varios familiares por el lado de los Narváez Colmenares y los Guerrero Rodríguez.

A propósito de mi vida musical, tengo otra anécdota que también quisiera contar. En una oportunidad, un día de Santa Cecilia, día también del músico, el maestro Freddy Flores, directivo de la Orquesta Sinfónica Apure y quien fuese profesor de trombón de mi hijo Hugo en sus inicios, me informó que debido a que el Director de la orquesta estaba de viaje por Europa, la Directiva me había designado como Orador de Orden, en la sesión solemne que se realizaría en la Asamblea Legislativa del estado con motivo de esa celebración. Yo le manifesté al maestro Freddy que yo no me creía  ser merecedor de tal distinción, pero que si era ésa la decisión, la asumía. Esta ha sido una de las mayores satisfacciones como persona, además de la condecoración que recibí de parte de la organización. Ya preparado mi discurso, se nos informó que no se realizaría el acto porque los diputados andaban en campaña política. Una muestra más de lo que significaba la cultura para estos individuos.

Tiempo después conocí a otro enamorado de la música, el comisario y abogado Esteban de Jesús Gil Vivas, oriundo de Aragua de Barcelona. Esto a raíz de que yo coordinaba el parasistema de la Brigada 14 de la antigua DISIP, en Apure y él era el jefe de esa brigada. Al saber que yo tocaba el cuatro, cosa que el también él hacía, se afianzó una amistad sólida y comenzamos a cantar a dúo y luego con el teclado montamos trescientos boleros de todos los tiempos. Formamos un grupo que le dimos el nombre jocoso de dúo vernáculo, uno de nosotros, era verna y el otro Ud. sabe. Todos los fines de semana nos reuníamos en casa a ensayar, nos íbamos a la casa de Carmelo o atendíamos alguna invitación de algún amigo que celebraba algo. Esteban es poseedor de una excelente voz de tenor y un prolífico compositor , además de excelente persona y amigo que llegó a ser mi compadre del alma.

En esta foto, a la derecha, guitarra en mano, está mi amigo Pedro Jave Silva, miembro del Grupo Cuatro; luego mi compadre Esteban, yo frente al teclado y mi nieto Fernandito con su guitarra eléctrica.

-Euler, yo sé que además de la música, la composición de pasajes y joropos y la práctica de otras expresiones artísticas propias de la radio y la TV, tú también haces literatura. En relación con ella y, en general, ¿Qué haces actualmente? Antes, para respaldar ese sentimiento apureño que sé que va a aflorar una vez más en tu respuesta, vamos a oír dos pasajes dedicados a nuestra tierra. Uno se lo oí por vez primera a Pedro Emilio Sánchez a mediados de los años cincuenta del siglo pasado. Hoy lo oiremos en la voz de otro de los grandes de la canta llanera de esa época: Juanito Navarro. El otro es, sin duda, el himno sentimental de nosotros los apureños. Un canto a la tierra a través del amor. La música es de quien fuera nuestro gran amigo, el maestro Manuel Luna y la letra de Pedro Emilio Sánchez y de su cuñado Valentín Carucí. Lo oiremos en su versión original en la voz del Tigre de Payara, Francisco Montoya. Ellos son: Tardes de Apure y Sentimiento apureño.

 

-Ambos… buenísimos… Como pa’ cogé’ camino pa’ Cañafístola. Pero, bueno… Sigamos… En el ámbito literario, tengo un libro ya concluido que fue revisado, como tú muy bien lo sabes, por el Dr. Edgar Colmenares del Valle, quien tuvo la gentileza de corregir a quien fuera su alumno de literatura en el Instituto Pedagógico de Caracas. Ese libro se titula Venezuela, de país petrolero a narcoestado y estoy escribiendo dos más: Un migrante venezolano en su laberinto y Criminalidad en Latinoamérica.

En mi creación artística y literaria hay mucha influencia de esa nostalgia por la patria grande y la patria chica y, sobre todo, presencia del daño inconmensurable que se le ha hecho a un país tan bello y único de América latina. La música, la literatura, la composición y la actuación han significado para mí una tabla de salvación, un refugio para no ser víctima de la depresión y sentirme útil, contribuyendo desde la distancia con nuestra patria y con el gentilicio. También me han reforzado la convicción de que soy un profesional del Derecho, de la Docencia, de la Radio  y, así, elevar mi autoestima porque verme conduciendo una moto taxi 10 horas diarias, algo que jamás pensé realizar, pero que en un país como Perú -donde impera la servidumbre y la explotación del hombre por el hombre como base del crecimiento de unos pocos, un país con una deuda social infinita- me permite no ser una víctima más de esa práctica esclavizante y tener tiempo para el trabajo intelectual.

Aquí, en Perú, hasta este momento, he compuesto seis canciones: Homenaje al Maestro Carmelo Araca, escrita especialmente para el homenaje que tú le hiciste a Carmelo en esta misma página; Homenaje al Liceo Lazo Martí, con motivo de su 90º Aniversario; Mi San Fernando, Apureño Soy, Dominicana y Pero Llegó el Amor, compuesta en honor a mi hijo fallecido Euler Javier y a su expareja Sandra. Con Apureño soy fue la pieza con que comenzamos este diálogo que me gustaría que lo cerráramos con Mi San Fernando. Además de estas composiciones, estoy culminando Mis Hijos, en homenaje a  mis hijos y a todos los hijos del mundo porque, como lo expresa el insigne poeta venezolano, Andrés Eloy Blanco en su poema  “Los hijos”, cuando se tiene un hijo se tienen todos los hijos de la tierra… Cuando se tiene un hijo, se tiene el mundo adentro y el corazón afuera. Tengo la limitante de no contar con otros instrumentos que me permitirían enriquecer más las composiciones desde el punto de vista musical. Gracias a Dios me traje mi cuatro de Venezuela y por aquí, en estas tierras andamos mi cuatro y yo. Y mi familia.

También estoy produciendo y narrando, con la ayuda de mis nietos Antonieta y Fernando, unos videos titulados Hechos Insólitos que subimos a un canal de Youtube. En ellos, relato acontecimientos y sucesos inauditos del llano venezolano.

La empresa de cortometrajes Perú Comunica me ha invitado a actuar en cinco videos en los que represento diversos papeles. Se pueden ver en Facebook  como Inspirando Vidas o Inspirando Reflexiones. La actuación es una nueva faceta para mí, pero como dicen en Apure y yo soy apureño: El llanero es del tamaño del compromiso que se le presenta. Esta es la dirección de uno de esos videos:

Así transcurren mis días en Perú, con la idea fija de regresar a mi patria.

-¿Ha influido en tu creación artística el hecho de haber dejado la tierra a la que habías dedicado todo tu esfuerzo como apureño y como profesional universitario? ¿Qué significado tiene desde tu perspectiva ese tener que dejar todo y arrancar hacia un nuevo rumbo cuando ya había una vida definida profesional, económica y sentimentalmente?

-Mi actividad personal, profesional y gremial siempre la realicé en mi ciudad natal, de allí mi plena identificación con ese terruño que sufre, ama y espera. De allí ese sentimiento apureño que  se acrecienta sobre todo cuando sientes que lo estás perdiendo y se te hace apropiada la frase aquella de Nadie sabe lo que tiene, hasta que lo pierde.

Definitivamente, el arraigo es uno de los factores más importantes para los seres humanos y constituye uno de los aspectos, aunque no lo parezca, que inciden en  la personalidad y el equilibrio emocional. El arraigo va más allá de un espacio físico o geográfico. Es algo intrínseco. Psicólogos clínicos, como el Dr. Manuel Barroso, han demostrado los efectos dañinos y demoledores del desarraigo, causando incluso enfermedades psicosomáticas.

Dejar todo, la tierra que te vio nacer, el espacio al que dedicaste todo tu esfuerzo, hiciste tus amistades y alcanzaste tus logros materiales, económicos y académicos, para arrancar de nuevo, sobre todo en mi caso con 72 años y una familia, es duro, ya que es una sumatoria de cosas, ante las cuales debes tener una fortaleza física y mental a toda prueba y una familia cohesionada para no colapsar.

En lo personal me he sentido  como un paria, a veces tengo la sensación de que  he perdido la patria y por ende mi pueblo natal y, entonces, evoco las palabras de un escritor, cuyo nombre no recuerdo a quien le preguntaron ¿dónde queda Venezuela? y respondió, palabras más, palabras menos: Venezuela está en cualquier lugar del mundo, donde haya un venezolano contribuyendo con su talento al crecimiento de ese país. Mientras, seguiremos en contacto a pesar de estos 7000 kilómetros de lejanía en que estamos. Gracias por esta conversación.

-Gracias a ti y a tus nietos Antonieta y Fernando. Como despedida oiremos tu composición dedicada a San Fernando. Gracias una vez más por compartir estos momentos y por enseñarnos cómo se teje en nuestros días el hilo de Ariadna en las manos y el sentimiento de un migrante venezolano en su laberinto. Por encima de cualquier circunstancia.

-Gracias, Édgar. Ten la seguridad de que, como lo acabas de decir, por encima de cualquier circunstancia, estará vivo el sentimiento de que soy venezolano, apureño y de San Fernando. Un sentimiento que se identifica y se renueva cada vez que recuerdo estas palabras de José Martí:

El único suelo firme en el Universo es el suelo en que se nació… o valientes o errantes, o nos esforzamos de una vez, o vagaremos echados por el mundo, de un pueblo en otro. La patria es unidad de sentimiento, pensamiento y existencia.

 

ECV/.-

Marzo, 2022.

 

 

2 comentarios

  1. Martha Colmenares

    Hermosa conversación. .! Merecida y gratísima entrevista a Pepe..testimonio de un verdadero “Guerrero” inmigrante que lleva la música y el alma de
    nuestra perdida y bella tierra en su mochila .. adaptándose a la nueva tierra con su talento y espíritu de superación fundados en el sentimiento apureño …mi abrazo para los dos…

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